Tu pez interior

Hoy os quiero recomendar una serie documental a la que tengo una especial admiración, tanto por la forma en la que está escrito el guión como por las historias sobre evolución animal tan intensas e interesantes que cuenta. La serie se llama “Tu pez interior” y está formada por tres capítulos: el primero con el mismo título, “Tu pez interior”el segundo “Tu reptil interior” y el último, “Tu mono interior”. Aunque tanto en el artículo como en el podcast asociado que puedes encontrar al final sólo hablaré del primer capítulo. Los otros dos los dejamos para otro día.

Este es el trailer de presentación oficial de la serie:

La misión del presentador.

Sabemos que los peces son los primeros animales en la Tierra que desarrollaron un esqueleto óseo. Y también sabemos que los antecesores de todos los animales con esqueleto óseo que existen hoy en día, ya sea un león, un pájaro o un ser humano, descienden evolutivamente de aquellos primeros peces vertebrados. 
Bien, pues estos son los cimientos, la base sobre la que se desarrolla el documental. El reto que se propone el presentador es el de buscar un resto fósil que, de alguna manera enlace evolutivamente los peces con los vertebrados terrestres actuales. Durante ese proceso de búsqueda el presentador va deteniéndose en varios ejemplos muy curiosos e interesantes y que nos demuestran lo cercanos que estamos evolutivamente los peces y los humanos.

La estructura de las extremidades.

Una de los aspectos más curiosos que se desvelan en el documental es la similitud, la repetición en todos los vertebrados terrestres de la estructura “un hueso, dos huesos, muchos huesos y dedos”. Esta estructura parece heredada de las aletas de los peces y el objetivo del presentador (Neil Shubin) es encontrar un resto fósil que enlace estos dos momentos evolutivos tan diferentes: de animales acuáticos con aletas a animales terrestres o semiacuáticos con brazos y piernas.

Humanos con agallas.

Ocurre que, en algunas ocasiones, una alteración durante el desarrollo embrionario hace que ciertas personas muestran unos pequeños orificios muy cerca de las orejas, casi como un agujero de los que se practican para los pendientes. Estos agujeros son realmente pequeñas branquias. Sí sí, branquias como las de los peces. Restos evidentes de nuestro pasado acuático.

En medicina a esta alteración se la conoce como seno o quiste preauricular. La incidencia depende mucho de la raza y varía entre el  0.1 en América y el 10% en Asia. Los índices como véis, son más altos en Asia y en poblaciones de ciertas partes de África. Normalmente no es más que un encuentro curioso pero en ocasiones producen una secreción crónica, inflamaciones, úlceras y otros problemas.

Externalización de las gónadas.

Como veréis en el documental los peces macho tienen los testículos en la parte central del cuerpo, cerca del corazón. Pero esto no ocurre en los mamíferos actuales. Durante la gestación, en las primeras fases del desarrollo del embrión humano, las gónadas se sitúan también en una posición cercana al corazón, pero según avanza la gestación se van desplazando hacia la posición en la que estamos acostumbrados a verlos y en algunas especies como elefantes o rinocerontes se detienen en la zona abdominal permaneciendo internos.

La razón más común que se da para esta externalización de las gónadas está basada en la temperatura. La cantidad y calidad de células reproductoras está muy influenciada por la temperatura y disponer de testículos donde por varios mecanismos se puede controlar eficientemente la temperatura parece ser una ventaja evolutiva.

Una hipótesis, conocida como “hipótesis de la activación”, sostiene que las células masculinas, los espermatozoides, han de mantenerse a una temperatura ligeramente inferior a la del cuerpo humano. El motivo es que cuando alcanzan, cuando consiguen introducirse en el cuerpo de la hembra, éste está a unos 37 grados centígrados y ese cambio brusco de temperatura produce una activación, una señal para despertar y aumentar su movimiento de forma que puedan alcanzar su destino final. Artículo: On the Origin of Descended Scrotal Testicles: The Activation Hypothesis.

Una segunda hipótesis es la  “hipótesis de pulsos endotérmicos”. Proporciona una explicación que destaca uno de los aspectos curiosos de la evolución, algo que ocurre cuando tras una adaptación a cambios ambientales o fisiológicos, éstos cambios o diferencias ambientales desaparecen eventualmente  y las adaptaciones ya no son tan necesarias, pero de alguna manera quedan fijadas a los organismos  y permanecen mucho tiempo después.

La hipótesis se basa en que la aparición del escroto fue inducida por aumentos de la temperatura interna, lo que llama pulsos endotérmicos, que ocurrieron en un grupo de animales, los Boreoeutheria durante el Cenozoico.  Este grupo comprende a primates, lagomorfos, roedores, murciélagos y carnívoros entre muchos otros. Estos cambios ocurrieron como respuesta a cambios climáticos y también a otros tipos de adaptación, como la habilidad de correr. Evolutivamente el movimiento hacia afuera, hacia un escroto externo favoreció a estos animales y por este motivo encontramos hoy en día esa morfología.

Esta segunda hipótesis explica también por qué hay determinados mamíferos que mantienen los testículos en el interior del cuerpo, como ocurre con los elefantes. Elefantes, perezosos, armadillos y los monotremas mantienen los testículos interiores, dentro del abdomen, y no pertenecen a los Boreoeutheria. Sin embargo hay animales en este grupo, como los rinocerontes y mamíferos marinos como los delfines y ballenas que están también situados en el interior. Articulo: Cool sperm: why some placental mammals have a scrotum

Sonic, el erizo.

Los peces como tiburones y rayas poseen un esqueleto cartilaginoso. Una característica que los diferencia de otros peces que tienen un esqueleto óseo. Además, poseen unos apéndices que se proyectan lateralmente desde los arcos branquiales, unos arcos cartilaginosos que sustentan las branquias. Dichos apéndices son conocidos como rayos branquiales.

Los rayos branquiales que se abren en abanico, de forma similar a como lo hacen los dedos en las extremidades. La similitud morfológica, el parecido entre estos arcos branquiales y la estructura ósea de piernas y brazos llevó a hacer dicha hipótesis, aunque nunca fue muy aceptada debido a la falta de un registro fósil que lo probara.

Pero los avances de la ciencia en el campo de la genética han llevado hasta un gen que han denominado “el erizo Sonic”, en recuerdo del famoso erizo Sonic de los videojuegos. Este gen tiene un papel fundamental para dar forma y número a los dedos de los pies y las manos. Pero estos genes también están presentes y controlan el desarrollo de los arcos branquiales de las rayas, animales sobre los que más se ha experimentado.

Las similitudes que han encontrado entre el mecanismo genético responsable del desarrollo de los arcos branquiales de los peces y el mecanismo genético responsable del desarrollo de extremidades humanas es impresionante. Esta coincidencia parece indicar un vínculo evolutivo entre dichas estructuras.

Existe la posibilidad de que las aletas y resto de extremidades en los vertebrados surgieran de de los rayos branquiales de forma independiente y separada. Es decir, que no hayan evolucionado uno a partir del otro, aunque en ambos casos utilizan un mismo programa genético que ya estaba inventando. La mejor forma de probar esta hipótesis es encontrar un fósil con estructuras de transición entre las branquias y las extremidades, pero por el momento esto no ha sido posible.

Notas de la producción.

Está producida por PBS, que para quienes no lo sepáis es una cadena pública en estados unidos, y fue estrenada en abril de 2014 en esta cadena por primera vez. Pertenece al programa Nature, que emite esta cadena, la PBS desde 1982 y que está dedicada, como su nombre indica a programas sobre naturaleza.

Todo el trabajo está adornado con animaciones gráficas bastante sencillas, a modo de dibujos de línea blanca, muy ilustrativos y elegantes. También aparecen modelos en 3d, integrados con el paisaje o incluso en imagen real. Las animaciones no son muy abundantes pero sí suficientes, buenas y elegantes.

Y también me gustaría hacer una nota sobre el doblaje en español. Seguro que la voz os es conocida ya que el locutor, Juan Ignacio Ocaña, ha hecho numerosos documentales para televisión durante los últimos años. Pocas veces aparecen en los créditos estos artistas, así que al menos desde DOCUNATURA les mandamos un enorme saludo y les damos las gracias por su trabajo. La última vez que coincidí con Juan Ignacio fue narrando un documental que yo había escrito, hace ya más de un año, pero seguro que volvemos a coincidir pronto.

Dónde ver el documental y enlaces.

El DVD lo puedes encontrar en varias tiendas on line como Amazon y en Ebay, aunque no estoy seguro de que exista una versión en español. Vigila la zona del DVD si es 1 ó 2 por si no lo puedes reproducir.  Sí que hay varias copias ilegales en español en youtube y otras plataformas de streaming, que aunque no tengan la calidad óptima, al menos te permiten ver el documental.

Desde aquí puedes comprar el libro de Neil Shubin en el que está basado el documental. Haz click en la imagen de la derecha.

La página web del presentador: http://www.neilshubin.com/

El podcast.

Para esta entrada del blog también he creado un nuevo episodio del podcast de DOCUNATURA. En él podrás encontrar más información y comentarios. (Publicamos el 12 de enero 2017)

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