Componiendo con los colores

Hablamos hoy una parte de la composición de imágenes que, desafortunadamente, es de la menos conocidas y por tanto menos aplicadas: el uso del color.

Cuando compramos algún libro o leemos algún artículo sobre composición fotográfica la mayor parte de ellos se centran en la regla de los tercios, formatos verticales y horizontales, figura y fondo. Sin embargo hay otros recursos compositivos que no son tan populares y quedan de alguna forma en la trastienda. Uno de estos recursos frecuentemente olvidados es el uso del color.

Es muy importante conocer las armonías básicas de los colores y cómo pueden afectar éstos a la narrativa de nuestro documental. Desde luego que se puede hacer un documental entero sin prestar la más mínima atención al color o a otras herramientas de composición (he visto demasiados ejemplos de esto…), pero si lo utilizamos y lo hacemos bien nuestros trabajos darán un subidón en calidad estética y narrativa.

Fotograma de la película Jason Bourne, 2016

Hay algo además que me hace bastante gracia. Casi todo el mundo cuando habla del “look cinematográfico” o “aspecto cinematográfico” piensa en una cámara con sensor grande, en ópticas muy luminosas y en enfoques super selectivos. Parece ser que ésa es la única forma de conseguir un aspecto gráfico como estamos acostumbrados en las millonarias producciones de Hollywood. 

Pero a mi me da la sensación que, como en otras ocasiones, el mercado, los comerciales de las marcas que venden cámaras y objetivos, se centran en esa explicación para indirectamente decirnos “si quieres ese look, compra esta cámara y este objetivo”.

En parte tienen razón, pero sólo en parte. Una mínima profundidad de campo ayuda a ese aspecto “de cine”, pero no es el único recurso con el que contamos. Jugar con el color, es otro de ellos, quizá tan importante como el primero. Pero claro, manejar el color no se aprende comprando una cámara, se aprende leyendo libros y viendo muchos ejemplos, como sabe cualquiera que haya estudiado fotografía. 

Bueno, no me enrollo más y vamos al título de este post: naranjas y azules.

Resulta que existen determinadas formas de combinar los colores, llamadas armonías de color, que visualmente son agradables y coherentes para nuestra percepción visual.

La forma más sencilla de entender estas armonías es mediante el uso de la llamada rueda de color.

Hoy quiero enseñaros una de esas armonías que casualmente es utilizada en el mundo del cine hasta la saturación. Se llama armonía de complementarios, o armonía de colores opuestos, debido a que se consigue utilizando colores que están opuestos en el círculo cromático. 

Fotograma de la película Jason Bourne, 2016

Por cierto, la rueda de color o círculo cromático que utilizo aquí es la basada en el modo de color RGB, en el cual los tres colores primarios son rojo, verde y azul. Ten en cuenta que existen otras ruedas para otros modos de color y en ellas la posición de los colores puede no coincidir. 

En teoría se pueden formar armonías de colores opuestos utilizando combinaciones, por ejemplo, de Rojo-Cian, Verde-Magenta, Violeta-Lima. Todas éstas son opuestas, como podemos ver en la rueda de color.

Pero el cine a adoptado una de estas combinaciones y la ha llevado a miles y miles de películas. Es la combinación de azul y naranja, o “blue and orange”, como dicen los angloparlantes.

Fotograma de la película Jason Bourne, 2016

El porqué de esta elección a mi me parece bastante claro, aunque alguien puede discrepar. El naranja y el azul son colores muy naturales, muy presentes en nuestra cultura visual desde que la evolución nos puso los ojos en modo RGB. La tierra y el cielo mantienen ese esquema, al igual que el día y la noche o el fuego y el agua. Todos estos elementos han estado con nosotros desde siempre y estoy seguro que han guardado algo en nuestros genes. Al menos algunos bits de información que nos hacen sentir algo más entendible y aceptable cuando lo vemos, frente, por ejemplo a un esquema verde-magenta.

Todas las imágenes que ves en este post pertenecen a la película Jason Bourne (Paul Greengrass, 2016), son diferentes planos en diferentes momentos del film. Como puedes ver, si algo no está en ese esquema de color, se pinta en postproducción. Ya vaya que si lo utilizan, hasta en los títulos de crédito, como ves en la siguiente imagen:

Fotograma de la película Jason Bourne, 2016

Y nada más, si haces una búsqueda en internet por los términos blue orange movies, verás múltiples ejemplos de esto que te digo.

Pero no te quedes ahí, piensa en este esquema de colores cuando estés diseñando tu próximo trabajo audiovisual o fotográfico y encuentra un sitio para él.

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Aquí tienes un cuadro resumen con las principales armonías de color que harán tus vídeos de naturaleza mucho más atractivos e interesantes.
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