Bien, pues de las muchas maneras que hay para contar historias, aquellas que están basadas en estructuras de tres actos son las más comunes y efectivas.

Se llevan utilizando desde siempre y son innumerables los ejemplos tanto de obras clásicas como más modernas.

Uno de los aspectos más potentes de esta estructura es que se adapta igual de bien a un cómic, a una novela, a un guión documental o a un guión cinematográfico de ficción. Da igual, los tres actos es algo que de alguna manera está muy metido en nuestro cerebro, lo acepta y entiende muy bien y de ahí su éxito desde hace miles de años.

Acto Primero: Planteamiento

  1. Es la introducción o exposición inicial de la historia.
  2. Establece el mensaje nuclear del documental o las preguntas o retos a los que se va a enfrentar.
  3. Presenta los personajes, define su mundo, su vida y establece las relaciones entre ellos.
  4. Muestra un cambio o la promesa de un cambio. Puede ser que ese cambio, esos retos o preguntas a las que nos vamos a enfrentar sean soportadas por algún personaje en concreto dentro de la historia (por ejemplo el presentador del documental), pero puede ser que estos retos los soporte el espectador, que sea él mismo el que se ve envuelto dentro de la historia.
  5. Crea el enganche y captura a la audiencia, el “grabber”.
  6. Recuerda que no es necesario ni obligatorio que en un primer acto cuentes todo, que te remontes al origen de los tiempos. Intenta empezar los cerca posible de la acción y de los retos. Si es algo que puede ser contado más tarde, en el segundo acto, de forma que el espectador vaya atando cabos, la presentación se puede hacer mucho más interesante. Por tanto, habrá cosas que deben meter en el primer acto sí o sí, aquellas que sean indispensables para entender qué pasa, pero habrá otras tantas que las puedes guardar para más tarde.
  7. Este primer acto también puede ser dividido en partes o por lo menos que tenga cierto orden.
    1. Lo normal es establecer en la fases más tempranas quiénes son los personajes y el mundo en el que nos vamos a mover, si tiene, por ejemplo, algunas reglas especiales.
    2. En la parte media se puede presentar ya la oportunidad de cambio, aquello que motiva al personaje, que hace saltar la pregunta o el reto, esto se llama también el detonante.
    3. La última parte del primer acto suele ser ya la puerta hacia el segundo acto. Es el punto donde tomamos consciencia del problema o reto y ya estamos sumergidos en la historia, listos para pasar al segundo acto.

Acto Segundo: Nudo

  1. Es donde se producen las confrontaciones entre los personajes, la búsqueda de respuestas a las preguntas planteadas o el desarrollo de los contenidos que se pretenden explicar.
  2. Es un error común centrar el documental en el comienzo y el final, dejando la parte central con contenidos muchas veces vacíos y fuera del objetivo principal. Para evitar esto la clave es la estructura, asegurarse de que la zona media presenta una cadena lógica de sucesos para llevar y probar el final que queremos. Cada parte de esta cadena debe ser pertinente y conservar el tono general del documental.
  3. Tener bien definida esta parte central nos ayuda a avanzar a crear giros en el guión a dar interés, a jugar con el espectador y crearle ciertas esperanzas y ganas de continuar en la historia.
  4. Dependiendo del nivel de complejidad que quieras imprimir a tu documental se pueden incluir en este segundo acto los llamados giros. Un giro viene a ser algo así como un acontecimiento en principio inesperado que afecta a la historia central o al personaje central, de forma que su plan inicial ya no vale y algo tiene que cambiar sobre lo que estaba previamente establecido. Esto es muy frecuente en ficción, pero en el género documental y más concretamente en naturaleza o ciencia no se suele ver mucho

Acto Tercero: Resolución

  1. En cine de ficción se espera un final inevitable y si este es inesperado mejor. Pero en cine documental suele ser diferente. Puede ser un final cerrado que no deja lugar a dudas o más preguntas o también puede ser un final abierto que plantee nuevas preguntas.
  2. Intenta no dejar cabos sueltos. Si en la investigación del documental ha quedado algo abierto, algo a lo que no se ha podido dar respuestas, ha de quedarle claro al espectador.  Todas las tramas y subtramas deben quedar cerradas.
  3. El momento en el que el protagonista resuelve el problema se conoce en escritura como climax.
  4. Si tu historia va a continuar en otro capítulo o en una próxima obra es el momento de dejarlo claro también.

Bien, pues esta es una estructura de las más básicas, pero a la vez de las más potentes. Tómalo como un esqueleto, como un mandala que ahora sólo tienes que colorear. Tú pones tus colores, tus personajes, tus historias, pero la figura ya está hecha.

Respecto a la duración de cada parte no hay normas, cada autor hace lo que quiere, a no ser, claro, que trabajes para algún productor o cadena y te obligue a un determinado formato. En literatura y ficción mucha gente aplica un 25%, 50% y 25%, pero en documental no está tan claro. Evalúa tu historia y los recursos de los que dispones para darle una duración sensata a cada acto, si es que utilizas este paradigma.

En documental de naturaleza del que yo llamo “de factoría”, es decir, aquel que se hace como churros para satisfacer la demanda de las cadenas de televisión y “según ellas” la demanda del público, las estructuras son mucho más simples. Es muy normal ver también tres partes muy diferenciadas, una primera en la que hacen una presentación, normalmente no más de dos minutos. Un segundo acto que ocupa la mayor parte del tiempo en el que se muestra la temática elegida y finalmente un cierre de otros dos minutos. Aun conserva esa estructura en tres partes, pero es una versión muy muy ligera.